En el mes de Octubre me fui a una expedición a la zona norte del Parque Nacional Cordillera Azul, acompañando a un grupo de Sierra club como naturalista y como apoyo en la logística. Fui convocado por mi experiencia y por ser conocedor de la ruta que una vez recorrí en Agosto del 2003, cuando recién se hacían las evaluaciones de los potenciales turísticos del parque.Esta es la segunda vez que se realiza una expedición de este tipo (con visitantes), en el parque, ya que esta ruta aun se encuentra en una fase de experimentación e implementación, para poder ver si es que en un futuro cercano, este nuevo circuito pueda abrirse al mercado del turismo, y así poder diversificar la oferta turística en la región.
El viaje se inicio en la ciudad de Tarapoto. Desde allí nos recogió un helicóptero que nos llevo directamente a una laguna que se encuentra rodeada de montanhas y que lleva el nombre de "Laguna del Mundo Perdido". Esta laguna y el paisaje que la conforman, quizá sean únicas en su genero, y fue sin lugar a dudas, la carta de presentación para esta aventura que recién empezaba.Después de un pequeño sobrevuelo alrededor de la laguna, aterrizamos en un helipuerto que fue construido hace algunos años atrás para realizar algunos estudios en la zona.
Desde allí emprendimos la primera caminata de una hora y media que nos llevaría a orillas de lago. Por la tarde, con la ayuda de botes inflables exploramos la laguna y disfrutamos del atardecer. En la noche, un grupo decidió realizar una caminata en búsqueda de serpientes, ranas y otras criaturas nocturnas. Otro grupo se aventuro a realizar un paseo en bote para buscar y observar bien de cerca a los reptiles más numerosos y residentes del lago: Los caimanes blancos.Al día siguiente por la mañana el helicóptero nos llevo al poblado de Jorge Chavez desde donde iniciaríamos una caminata de 5 horas rumbo al puesto de control Chambirillo ubicado a 1,200m.s.n.m. sobre un bosque pre-montano. Aquí nos quedamos dos días acampando y disfrutando del bosque y sus atractivos. Lo más importantes, unas cataratas muy refrescantes y un mirador espectacular.
Este mirador estratégicamente ubicado muy cerca de la divisoria de San Martín y Pucallpa nos dio una idea visual de lo que aun faltaba recorrer para llegar al final de nuestra aventura. Desde aquí, la imponencia de la selva y su belleza nos alimento de energía para seguir adelante. Al día siguiente por la mañana comenzaría la travesía mas larga a pie rumbo a zonas bajas a orillas del río Ushpayacu.
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